miércoles, 11 de marzo de 2015

Volver, con la frente cagada a palos.

Hoy me levanté con la fuerte incertidumbre de si el Universo está emputecido en mi contra o si simplemente soy bastante más boluda de lo que pensaba. Creo que ambas, aunque no puedo negar que mi boludométro últimamente está llegando a infinitos grados que ya me preocupan y no puedo controlar.
Mi vida se disputa en: - Mandar ese mensaje que me haga perder la dignidad para siempre o Mantener mi moral lo más sólida posible, pero con mi sistema reproductivo del amor estancado...
SER O NO SER más "accesible" (visto y considerando que el adjetivo "trolita" me parece infantil y aburrido) Esa es la cuestión, mi buen amigo Hamlet que seguramente debe revolcarse en su tumba cada vez que lo citamos y/o incluimos en nuestras estúpidas y bizarrísimas circunstancias de nuestra vida cotidiana. 
Últimamente me siento limitada a pensar más en lo que los demás creerán de mis actitudes, mis acciones y ahí me quedo: "recalculando" como GPS acerca de todas esas cosas que casi siempre me limito a no hacer por el tan ya obsoleto y demodé "que dirán"... QUÉ DIRÁN?!?!? Me chupa un huevo el qué dirán, no? Al menos, eso debería. Peeeeeeeero, peeeeeeeeeeeeeero, vivimos en una sociedad en la que...as dasdknuasdkjadnaskd QUÉ?!?! De ninguna manera me voy a poner a escribir acerca de la sociedad en la que vivimos, qué flashean? Sociología? No, gracias, para eso existió/existe y existirá y será millones (más que Roberto Carlos y sus amigos) Durkheim, a quién queremos un montón. 
El temita es que, la bipolaridad que habita en mi alma no me permite ni siquiera librarme del "qué dirán" que ya me amenaza y me obliga, sí, ME OBLIGA a tener que preocuparme del "que NO dirán", también. Porque Señores y Señoras, el NO decir nada también a una le mueve la varita del boludométro... o qué se creen?!?! que porque NO me respondan un mensajito mi sistema reproductivo y emocional va a seguir teniendo un funcionamiento cuasi normal? NO.
¿Cómo podemos solucionar este problema? La verdad es que si pensaban en que iba a darles LA solución o respuesta mágeeeeca a este inquietante y jodido interrogante, por supuesto están equivocados; como yo y como el Universo entero. Al momento, la única solución que encontré es ya obvia y recurrente: Alcohol y tabaco; pueden sumarle unas gotitas de su género musical preferido (a gusto). Eso sí, no me hago cargo de los efectos que Luis Miguel o Ricardo Montaner pueden causar en sus organismos...
De éste también uso en grandes dósis, pero al igual que nuestros amigos los tampones, están en falta. Si consiguen o planean un encargo, me avisan. BESIIIIS


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