Y así, el ciclo vuelve a comenzar para mí: “la tipa que no para de cambiar de laburos”. Algunos encuentran su laburo soñado y si no, por lo menos, intentan hacer el esfuerzo de aprender y quedarse mínimo por más de 2 meses para sumar experiencia y chamuyo a su CV. Bueno, no es mi caso.
Yo cambio de laburo como de bombacha. Por eso nunca dejo de ser “la nueva”.
¿Cómo es el primer día del nuevo? Ufff! Nadie mejor que yo para detallártelo.
Y llegás, toda bien vestidita y arregladita (al pedo porque después te das cuenta de que te comiste todo el día arriba de unos jodidos zancos mientras todos van a laburar en alpargatas) y esperás en el hall hasta que alguien se digna a preguntarte que carajo estás haciendo ahí parada con cara de “tengo miedo y paja de conocer a toda esta manga de boludos que de seguro me van a hacer pasar un momento de mierda”. Y ahí está, la recepcionista con su mejor cara de recepcionista (feliz, sé que hay veces que hay recepcionistas mala onda, muy mala onda, pero vieron que en su gran mayoría suelen ser TAN felices que generan cierta violencia) y te dice:-“a quién venís a ver?” y vos con tu mejor cara de nueva le decís:-“nono, yo empiezo hoy… soy… LA NUEVA”. Si, lo siento amiga, pero a partir de este momento has perdido tu identidad por completo. Pobre de tus viejos que pensaron tanto tiempo en ponerte un nombre, no?
“Ah, sí, ahora les digo que llegaste” (mientras tanto piensa pobre mina lo que le espera)
Y ahí llega un alguien responsable de la empresa que se encarga de hacerte de guía turística, mientras va paseándote por toda la oficina y presentándote como: “LA NUEVA”. Y te va diciendo los 780 nombres de 780 personas nuevas en tu vida con sus respectivos 780 cargos, cuando lo único que lograste retener es el nombre de la hija de re mil puta que va a ser TU JEFA y que te mira con cara de “si, yo voy a ser la que te va a hacer la vida imposible, bienvenida!”. Y durante el tour, lo otro único relevante para vos es ver si hay algún compañero que esté dable, por lo menos, para hacer un toque más emocionante el laburo diario. Pero al instante te acordás de lo patético que es hacerte la linda con un compañero de laburo, mucho más cuando encima de decirte “LA NUEVA” te empiezan a adherir adjetivos como “LA NUEVA, LA TROLITA”.
Y así comienza tu paso por la empresa. Como el de todo nuevo. Te suena el teléfono por décima quinta vez y con tu mejor cara de pelotuda, lo mirás a tu compañero de enfrente y le preguntás:-“eeem, atiendo?” a lo que te responde con su mejor cara de “mirá que guacho pija que soy y como me preguntás algo tan obvio”:-“sisi, obvio, atendé”. Y obviamente que la llamada no es para vos. Por que te recuerdo que nadie quiere hablar con LA NUEVA. Y entonces te preguntás: quién carajo será Carlos Pérez del departamento de Compras. Y ahí no te queda otra opción que volver a preguntarle a tu compañero, pero esta vez al de lado, para no quedar tan pesada:-“Disculpá… Carlos Pérez?”. “Interno 678”, te responde muy copadamente. Ah, y eeem, cómo carajo le paso la llamada? Te ponés a pensar. Bueno, seguro que acá también se manejan con flash y el númerito de interno. Y aplicás el impulso a tu vida laboral también, porque así sos: LA NUEVA IMPULSIVA. Y qué pasó? Nadie te explicó que el flash en esta nueva organización se utiliza para cortar una llamada y que acabás de cortarle al cliente más importante de Carlos Pérez. Y vuelve a llamar re contra re mil caliente y lo atiende el copado de tu compañero de enfrente y escuchás que le dice:-“mil disculpas, fue LA NUEVA que no debe saber bien usar los internos” mientras te mira con una combinación de lastima y ganas de cagarte a trompadas.
Y te ponés a chatear hasta con esa persona que tenés en el msn y no tenés idea de quién carajo es porque le hablaste dos veces en tu vida, pero en el momento de ser LA NUEVA, pasa a ser tu mejor amigo del Chat. Y te ponés a chusmearle el FB hasta tu prima lejana que no ves hace fácil 5 años. O lo peor de todo, te convertís en una campeona del solitario porque tuviste la suerte de conseguir un laburo en el que te blockean hasta la página de Greenpeace. Y ya te empieza a dar mucha vergüenza y no sabés para dónde mirar ni que hacer para que no se den cuenta de lo al pedo que está LA NUEVA.
Y es ahí cuando tu paranoia conecta con el pensamiento de alguno de la oficina y te mandan a hacer tu primer tarea importante:-“che, tengo antojo de unas chocolinas, quién baja a comprar?” y te miran todos con cara de “el derecho de piso acá es obligatorio, gordu”. Y bajás a comprarles las chocolinas, que encima tuviste que garpar vos, porque no te dieron la plata y obviamente que ni te da la cara para ir a decirles en tu primer día:-“che, son $4.50 de las galletitas eh”. Y no está de más decir que cuando bajaste a comprar las galletitas, casi morís aplastada por la puerta del ascensor. Qué zarpada LA NUEVA! Ya el primer día queriendo hacer buen uso de la ART!