sábado, 18 de diciembre de 2010

fuera de contexto...

Y no salís pero tampoco te quedás estudiando. ¿Por qué? Porque sos una mentirosa compulsiva. Porque te mentís a vos misma imponiéndote cosas que SABES no vas a poder cumplir. Y encima le mentís a tus viejos, queriéndote hacer pasar por la hija prodigio que saben NO tienen pero intentas sacarte un cargo de conciencia de encima: “Ok, yo no estudiaré una goma, pero que conste que no llegué ebria a las 6 de la mañana, eh”.
¿Quién puede quedarse estudiando un sábado a la madrugada sabiendo que todo el mundo sale a brindar por sus alegrías y penas del año que va quedando atrás?
Ok, yo seré una mentirosa, pero también tengo mis penas y alegrías que no sólo quiero si no NECESITO dejar atrás, como el resto de la humanidad, o por lo menos, como el resto de mis amigos que ahora seguramente deben estar bailando al compás de algún reggaeton.
Y mirás la hora y sabés que son casi las 3 de la mañana y que ni en peeeedo te vas a poner a estudiar ahora. Por más que sepas que estás en el horno con papas y la verdulería entera. ¿Por qué? Porque llega un momento en la vida del estudiante que está a punto de recibirse, en el cual se siente un ser superior que está “más allá del bien y del mal”. Atrás  y bien bajo tierra sepultado quedó mi espíritu de estudiar toda la madrugada para un final importante. Y cuando se cruza esa línea del “más allá” para el lado del mal, no hay vuelta atrás. La paja de diciembre, es la peor amiga del estudiante universitario.
Y no por favor, POR FAVOR, no me vengan con la ya tan conocida e irritable frase “pero, dale vos podés… si es el último esfuercito”. AGRRR! Cómo odio cuando encima de decirme cosas obvias, me las dicen dulcemente usando diminutivos. A ver, yo me pregunto que tan bien te caería a vos que estás intentando hacer dieta y bajar 2 kilos antes de las fiestas para que te entre un vestido extra-small que encontraste en oferta en la liquidación, si yo te digo:-“dale gordita, es el último esfuercito, ponete media pilita y largá los postrecitos que te falta re poquito para ponerte el vestidito”. Seguramente, tendrías ganas de mandarme a la recalcada concha de mi mamá y ahí serías capaz de darte cuenta de lo desubicado que es hacerte el capo/la capa con comentarios totalmente FUERA DE CONTEXTO.
Ok, yo no tendré ganas de dar “mi último esfuercito” pero tampoco tengo ganas de escuchar las mismas boludeces de siempre.

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