martes, 21 de diciembre de 2010

Yeta, Yetita, Yetota, la última rima con chota


Y cuando la mala suerte está de tu lado, no hay pata de conejo, trébol de 4 hojas, cintita roja, bombacha rosa, diente de ajo, ni estampita de San Cayetano que pueda contra la muy hija de puta. Es fija. Cuando la mala suerte elige un cuerpo, un alma, se instala cual demonio hasta hacernos vomitar verde como la minita del Exorcista. Y créanme que últimamente se conforma con un simple par de tetas, porque yo doy fé que se instaló en las mías, sino no me explico las ganas de cortamelas que tengo en ciertos momentos.
Y cuando llega… uuufff! llega para quedarse con el rol protagónico de toda esta película de terror, porque como no podía ser de otra manera, de la mala de la película uno nunca se olvida.
Y ahí estás. Vos y ella. Ella y vos. Un duelo. Una sola ganadora. Y una obviedad: ella. Ella siempre gana. Gana cuando estás yendo al laburo con sandalias porque pronosticaron “el día más soleado que viste en tu re-puta vida” y cuando te faltan tres cuadras para llegar, se larga la tormenta de Santa Rosa, Santa Blanca, Santa Violeta y toda la paleta de colores de las Santas. Gana cuando te faltan 5 centavos para el bondi y tenés que comprarte 5 paquetes de chicles, una coca y 3 chupetines para poder llegar a tu casa. Gana cuando planificaste ver a un chongo con 3 semanas de anticipación y el día anterior a tu cita, te llega un mail diciéndote que se amigó con la ex. Gana cuando de 24 autores, te sabías 23 y tu final íntegro es sobre ESE autor de VEINTICUATRO del cual no te sabías ni el nombre. Gana cuando salís a comprar ropa, tenés plata y todo te queda como el culo. Qué loco, no? Porque da la “simpática” casualidad que también gana cuando no tenés un mango partido al diome y absolutamente todo lo que te probás te queda mejor que a Pampita. Gana cuando no tenés crédito, ni plata para comprarte una tarjeta, ni batería y te llega “ese” mensaje de texto soñado. Lo respondés del celu de un amigo/a estarán pensando. JA. ILUSOS. El mensaje te llega cuando estás más sola que Kung Fú en el Desierto de Atacama. Sin agua, por cierto.
Y gana. Gana cuando no tenés, valga la redundancia, más ganas de que te gane. Porque cuando llega, llega para quedarse. Y se instala eh, sin importar el valor de las expensas, se instala pisando más fuerte que Alejandro Sanz en el 91.


1 comentario:

  1. Siempre hay revanchas! yo creo que cuando llegue el momento y le ganes,porque te aseguro que ese momento LLEGARÁ! vas a escribir de eso! Y ahí le vas a decir TOMÁ MALA SUERTE Y LA RE PUTA MADRE! TE CAGUÉ!! POR UNA VEZ TE CAGUÉ!!! y esa vez VA A VALER LA PENAAA!

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