Me declaro culpable y poseída. Sí, completa y felizmente convencida de que la fuerza interior del sin filtro se apoderó de mi. ¿Y saben qué? Llegó como el mantecol a instalarse en cada rincón celulítico de mi cuerpo por un indefinido período de tiempo.

Sí, tal como el control remoto viene sin pilas, yo vine a este mundo sin filtros. Cuando tengo que callarme más que nunca, él me pone a prueba y es en ese momento cuando mi amigo interior se hace presente, manifestándose como una fuerza sobrenatural capaz de derribar hasta al más intimidante patovica de Fort. “Corté con mi novio, estoy re mal”. Ya fue si tu novio era un flor de hijo de puta y bien cornuda que te hacía, a ese mejor perderlo que encontrarlo. “¿Me notas un poco más rellenita?” no, la verdad es que te noto gorda, muy muy gorda. “A mi me fue bien porque estudié”, no, a vos te fue bien porque sos una puta que seguro le hizo un pete al profesor.
Pero no entiendo, si se supone que es RE COOL ser sincera. “Es que vos no sos sincera, vos sos mala leche”. BUEEEEE ¿y no te parece una cualidad para destacar hoy en día en esta sociedad de silicona falsa y berreta? “Pero sos re hiriente”. BUEEEEE. Ni que la Navidad y la menstruación fueran a durar toda la vida. Jingle Bells jingle bells el 24 ya pasó, Papa Noel ya entró a la clínica de rehabilitación y mi bondad sensibilera se esfumó con la primer cañita voladora de la noche… Merry Christmas gorda panducelera! El rojo te queda como el orto!
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